Este es el mapa que publica El País sobre la manifestacióndel día 19 de febrero, manifestación en contra de la nueva reforma laboral del
PP.
En respuesta a la ya esperada reacción de una gran parte de
los ciudadanos, el Presidente del Gobierno no ha perdido tiempo para
reafirmarse en la implantación de la ley que va aplicar mediante decreto ley.
El calificativo propuesto por Mariano Rajoy es de “justa”reforma laboral, y donde se pone el adjetivo, se pone la interpretación, porque
justa ¿para quién?. Quizás pueda parecerle justa a la patronal, a los
empresarios y a la CEOE en definitiva. Entiéndase que mi humilde deducción se
deriva de los opositores a la misma ley, pues ¿quienes están en las calles?
¿Los grandes empresarios tal vez? y sin
querer faltar a la inteligencia del lector, la evidencia de la respuesta no
puede ser más clara. Nuevamente, cuando se apela a la falta de acuerdo entre la
patronal y los sindicatos, siempre salen perdiendo los mismos, los
trabajadores.
El discurso ahora ha cambiado por completo, donde antes
existía un claro y firme proyecto para salir de la crisis (en campaña
electoral), ahora existe incertidumbre y valoraciones más bien pesimistas al
respecto. Lejos de querer transmitir al lector la idea de un engaño descarado,
si quisiera que se planteara qué ha cambiado desde que ejercieron como
oposición a pasar a dirigir el país.
Muchos electores del PP
ya sabían e intuían por donde iba a ir aquel difuso y ambiguo programa
electoral que presentó Rajoy. Es cierto que gran parte de la mayoría
solamente quería un “cambio” en sus vidas, para mejor evidentemente, aunque nadie habló de sacrificar parte de sus reconocidos y ampliados derechos, la
situación y la necesidad del mismo supuesto cambio, impulsó el resultado en las urnas.
Pues bien, este es el argumento utilizado en la defensa de
la nueva ley, la necesidad. Una necesidad planteada dentro de los términos que
le interesa al nuevo gobierno, pero
quizás el ciudadano se percate que la renuncia de ciertos avances en sus
derechos sociales, no ha servido para mejorar sus condiciones laborales, sino
todo lo contrario.
No saben si las medidas crearan o no empleo, tampoco saben
cuando saldremos de esta, pero si han sabido jugar con las condiciones
laborales de los españoles e intentar
posicionarse como el partido de los trabajadores. Mientras el gobierno espera la mano
invisible de Adam Smith, nosotros vemos como la mano de Rajoy utiliza sus
tijeras.

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