domingo, 19 de febrero de 2012

La razón de la calle 19-f.





Este es el mapa que publica El País sobre la manifestacióndel día 19 de febrero, manifestación en contra de la nueva reforma laboral del PP.

En respuesta a la ya esperada reacción de una gran parte de los ciudadanos, el Presidente del Gobierno no ha perdido tiempo para reafirmarse en la implantación de la ley que va aplicar mediante decreto ley.

El calificativo propuesto por Mariano Rajoy es de “justa”reforma laboral, y donde se pone el adjetivo, se pone la interpretación, porque justa ¿para quién?. Quizás pueda parecerle justa a la patronal, a los empresarios y a la CEOE en definitiva. Entiéndase que mi humilde deducción se deriva de los opositores a la misma ley, pues ¿quienes están en las calles? ¿Los  grandes empresarios tal vez? y sin querer faltar a la inteligencia del lector, la evidencia de la respuesta no puede ser más clara. Nuevamente, cuando se apela a la falta de acuerdo entre la patronal y los sindicatos, siempre salen perdiendo los mismos, los trabajadores.

El discurso ahora ha cambiado por completo, donde antes existía un claro y firme proyecto para salir de la crisis (en campaña electoral), ahora existe incertidumbre y valoraciones más bien pesimistas al respecto. Lejos de querer transmitir al lector la idea de un engaño descarado, si quisiera que se planteara qué ha cambiado desde que ejercieron como oposición a pasar a dirigir el país.  


Muchos electores del PP  ya sabían e intuían por donde iba a ir aquel difuso y ambiguo programa electoral que  presentó Rajoy. Es cierto que gran parte de la mayoría solamente quería un “cambio” en sus vidas, para mejor evidentemente, aunque nadie habló de sacrificar parte de sus reconocidos y ampliados derechos, la situación y la necesidad del mismo supuesto cambio, impulsó el resultado en las urnas.

Pues bien, este es el argumento utilizado en la defensa de la nueva ley, la necesidad. Una necesidad planteada dentro de los términos que le interesa al nuevo gobierno, pero  quizás el ciudadano se percate que la renuncia de ciertos avances en sus derechos sociales, no ha servido para mejorar sus condiciones laborales, sino todo lo contrario. 


No saben si las medidas crearan o no empleo, tampoco saben cuando saldremos de esta, pero si han sabido jugar con las condiciones laborales de los españoles e intentar  posicionarse como el partido de los trabajadores. Mientras el gobierno espera  la mano invisible de Adam Smith, nosotros vemos como la mano de Rajoy utiliza sus tijeras. 


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada