Levantan 1, 2 o 3 dedos en función de lo que determine el
portavoz de turno del grupo parlamentario de turno. Acto seguido se produce el
efecto en bloque, todos los diputados
votan lo predispuesto por su dirección.
La actividad parlamentaria continúa, algunos diputados abandonan sus escaños y
otros permanecen con una actitud
distante sobre las intervenciones, con cuidado de no desentonar y muy distinto
según quien intervenga. Si bien no es bueno generalizar, ¿dónde están aquellos
que optan por su propia reflexión en vez de al apoyo sistemático? Aquí es donde los mimos diputados obviarían
el atentado a la sensatez de tal acción si lo que buscan es la permanencia.
(1)
Entre la disciplina de partido y la creación de un
verdadero debate, entre el control ficticio al gobierno o el control real,
entre lo que quieren los dirigentes de los partidos y lo que quieren los
ciudadanos, una “partitocracia” o una democracia real.
No podemos omitir que sí, que existen diputados y
representantes que han votado en función de lo que creen y lamentablemente por el mismo motivo no suelen repetir en
listas o sufren ciertas incomodidades internas en su partido.
Control y más control interno, pero ¿dónde queda el
verdadero control al gobierno?, mensaje único de la oposición y respuesta única del gobierno, concentración
mediática en la dirección de los partidos que ensombrecen la atención en las
ideas y su debate.
(2)
Al
observar todas las Cámaras en su dimensión multinivel (Autonómicas, Estatales y
Europeas) el comportamiento es idéntico por el efecto réplica.
No es una patología de nuestro país, es una frustración europea y
partimos de réplicas en sus virtudes y en sus defectos, ya lo dijo Albert Einstein: “Si buscas resultados
distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Los
partidos Catch-all (atrápalo todo),
dominando las instituciones en su totalidad y el problema es que sin un fuerte open government (gobierno abierto) los partidos se dejan por
el camino a una gran parte de la sociedad, sus voces, ideas y propuestas.
Nos
incitan a hablar de productividad laboral, yo les invito hablar de
productividad parlamentaria. Pero no
caigamos en el error, no por más leyes aprobadas es uno mejor, ni por más
intervenciones, sino por la calidad de lo que se expone y el consenso que
sustenta.
Con la
esperanza de que levanten 1, 2 o 3 dedos en función de lo que creen, opinan,
debaten y defienden sin importar la disciplina de partido y en beneficio de la
ciudadanía.
(1)http://www.buenosairesdiario.com/wp-content/uploads/2011/06/DIPUTADOS.jpg
(2)http://www.elpais.com/recorte/20101229elpepicul_1/XXLCO/Ies/Comision_Economia_Congreso_Diputados.jp







